Consejos de cómo elegir y usar bien tu protector solar. ¿Cómo puedo medir la radiación en casa? Una nota que puede salvarte la piel.
Llegan las fiestas, fin de año, y todos estamos más pendientes de la comida y de los regalos. Hace más calor, todos deseamos ir a la playa. Y en ese frenesí todos nos olvidamos de lo más importante: de comprar un buen protector solar.

La historia moderna de los protectores solares comienza en el siglo XX.
A menudo se cita a Franz Greiter como creador del primer protector solar con una formulación en 1938, y su uso comercial y masivo se desarrolló en las décadas siguientes, extendiéndose globalmente entre los años 1960 y 1980 cuando la preocupación por las quemaduras y el cáncer de piel aumentó.
En Argentina hubo fórmulas nacionales y marcas locales desde mediados del siglo XX. Hubo lanzamientos locales de protectores a partir de la década de 1960, mientras que la adopción amplia por parte de la población creció a finales del siglo XX conforme se difundieron recomendaciones médicas sobre protección solar.
La principal diferencia entre “bronceadores” y “bloqueadores” está en su mecanismo: los bloqueadores forman una barrera que refleja o dispersa la radiación con ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, mientras que los bronceadores o protectores químicos absorben la radiación UV mediante filtros químicos que la transforman en calor.
El término “bloqueador” se usó históricamente pero para unificar criterios. La categoría se unificó bajo la etiqueta genérica “sunscreen/protector solar” porque nada bloquea el sol por completo. Sin embargo, en el lenguaje cotidiano sigue usándose para referirse a los filtros minerales.

Los filtros minerales suelen ser recomendados para pieles sensibles y niños porque generan menos reacciones alérgicas y actúan de inmediato tras la aplicación, mientras que los filtros químicos suelen ser más ligeros, más fáciles de extender y algunas fórmulas ofrecen texturas cosméticas preferidas por quien busca “invisibilidad” en la piel.
¿Cómo se elige un protector solar?
Para elegir el “mejor” protector conviene priorizar: protección de amplio espectro (UVA + UVB), factor SPF adecuado al tipo de piel y exposición (mínimo SPF 30 para uso diario al aire libre y SPF 50 para exposiciones intensas o pieles muy claras), resistencia al agua si se va a nadar, y preferir filtros minerales si se tiene piel muy sensible o alergias.
No se recomienda confiar únicamente en el protector solar como única medida de protección; debe combinarse con ropa protectora, sombrero de ala ancha, gafas UV y buscar sombra en las horas de mayor radiación.
Tampoco se recomiendan productos vencidos, reaplicar menos de lo indicado, usar aceites o bronceadores que incrementen la penetración sin protección, ni creer que el SPF evita daños internos o por la radiación visible/infrarroja; los protectores mitigan pero no eliminan el riesgo de fotoenvejecimiento y cáncer de piel.

Evitar el uso indiscriminado de sprays cerca de la cara o en niños pequeños por riesgo de inhalación y por la aplicación irregular que producen; en la cara es preferible usar cremas o sticks y aplicar con las manos.
¿Qué cuidados debo tener?
Los cuidados básicos de aplicación son: aplicar 30 minutos antes de la exposición cuando se usa filtro químico (los minerales actúan de inmediato), usar la cantidad suficiente (aproximadamente 2 mg/cm² de piel; para un adulto esto equivale a ~30 ml, es decir un dedo de loción para cara y cuello y más para cuerpo) y reaplicar cada 2 horas o inmediatamente después de nadar, sudar o secarse con toalla.
En la pileta al aire libre hay que tener en cuenta que el agua refleja parte de la radiación y que la protección “resistente al agua” tiene un límite de 40 u 80 minutos según la prueba de laboratorio.
Por eso conviene reaplicar con más frecuencia, secar y reaplicar y usar ropa de agua (camisetas UV) durante tiempos largos de exposición.

En la playa el riesgo es mayor por la combinación de sol directo, reflexión en la arena y extensión del tiempo de exposición.
Además de la aplicación correcta y las reaplicaciones frecuentes es recomendable evitar el sol entre las 10 y 16 horas, hidratarse, usar sombrilla y proteger zonas frecuentemente olvidadas como orejas, empeines, labios (con protector labial con SPF) y cuero cabelludo si no hay cabello.
Existen apps para celular que te permiten ver el nivel de radiación ultravioleta (índice UV) para tu ubicación, lo cual puede servir como guía de exposición solar.
Estas apps son confiables y de gran ayuda aproximada, pero no “miden” la radiación directamente con sensores del celular, sino que usan tu ubicación y los datos meteorológicos/UV oficiales/locales para estimar el índice UV. En este caso, SunSmart Global UV es la opción más fiable y orientada a la salud pública. Cuenta con soporte en español y notificaciones de “tiempos de protección”. Aunque recordá que el cuidado de tu piel, siempre depende de vos.






