Golf y Patrimonio: Cuando se unen belleza, diseño, naturaleza y cultura

No sólo es deporte: el golf en la región supo dialogar con el paisaje, levantar edificios icónicos y dejar huellas estéticas imborrables.

Desde sus orígenes, el golf en Mar del Plata surge como mezcla de iniciativa privada británica y adaptación al paisaje natural, lo que explica muchas de sus características constructivas y de diseño.

Hacia 1890 ejecutivos británicos del Ferrocarril del Sud comenzaron a jugar en los médanos de Playa Grande, en terrenos arenosos y ondulados, sin infraestructura formal, instalando banderitas, agujeros temporales y usando la arena de los médanos como bunker natural.

De ese informal juego nació la idea de institucionalizar un club. En 1896 ya se hablaba de los primeros nueve hoyos improvisados, y en 1899 se contrata a Juan Dentone, profesional pionero argentino del golf, para organizar la cancha.

Dentone se enfrentó a un terreno primitivo —“piedras, arena y yuyos”— que debía transformarse. Entre diciembre de 1899 se hicieron las obras de nivelación, delimitación, bunkers, fairways, preparación de greens básicos, y el 25 de diciembre de ese año se jugó el primer recorrido formal de seis hoyos.

El Mar del Plata Golf Club como institución se fundó oficialmente el 17 de enero de 1900, y con el tiempo agrandó su cancha a 18 hoyos en 1915.

El Mar del Plata Golf Club en 1901

Pronto se establecieron importantes torneos: desde 1918 se juega cada año (con algunas interrupciones) un campeonato de 72 hoyos que originalmente se denominó Gran Premio para Aficionados y Profesionales, y posteriormente el Campeonato del Sur de la República. También ha sido sede en varias ocasiones de la Copa Los Andes.

Las instalaciones del antiguo Golf Club

Su Club House de estilo Tudor es uno de los grandes hitos arquitectónicos del club y de Mar del Plata.

Ubicado en Playa Grande, fue proyectado por los arquitectos Héctor Calvo, Arnold Jacobs y Rafael Giménez, con la piedra fundamental colocada el 19 de marzo de 1922. Pero su construcción se extendió hasta su inauguración en 1926.

Está construido sobre una antigua cantera, lo que permitió extraer la piedra para los muros. Tiene techos de pizarra, madera tallada en detalles, chimeneas voluminosas, amplios ventanales con vidriería repartida, galerías, grandes salas ornamentadas, dormitorios, vestuarios, salones de recepción, comedor, sala de juegos y espacios para socializar.

El estilo Tudor fue elegido para evocar la tradición británica del golf, y sus materiales nobles —desde la piedra hasta la carpintería— fueron importados o trabajados con especial cuidado.

De estilo Tudor, el Golf Club es patrimonio histórico y arquitectónico de la Ciudad de Mar del Plata

La cancha histórica, conocida como “Cancha Vieja” o “Playa Grande”, fue diseñada como links británico. Eso significa fairways estrechos, ondulaciones naturales aprovechadas (las laderas de los médanos), greens relativamente rápidos, con un diseño que exige precisión en las caídas de los greens, sensibilidad al viento costero y una lectura cuidadosa de las pendientes.

También existe una “Cancha Nueva” inaugurada en 1956, de tipo parque, mucho más arbolada, recorrido más suave en cuanto a ondulaciones pero igualmente técnico.

En cuanto al Sierra de los Padres Golf Club, su historia empieza en 1955, cuando la cancha ya existía bajo diseño del ingeniero agrónomo Luther Koontz, quien tenía una trayectoria de supervisión de otros importantes campos (Olivos, Jockey Club, etc.).

Para ubicar el origen del Sierra de los Padres Golf Club, debemos remontarnos a la década de cuando los golfistas marplatenses que jugaban como socios de invierno del Mar del Plata Golf Club agruparon y constituyeron el Atlántico Golf Club. En los primeros años jugaban únicamente en los meses de invierno en la cancha de Playa Grande.

Ese mismo año, un inglés, Roberto A. De Courcy Lyons antiguo socio del Atlántico Golf Club, trabajaba para Alfranco S.A. Luego de retirarse como empleado de ferrocarriles, relacionó a los integrantes del Atlántico Golf Club con la empresa. 


La empresa urbanizadora Alfranco S.A. dispuso del terreno en el interior de la urbanización de Sierra de los Padres para desarrollar el campo sobre unas 28 hectáreas.

Koontz trazó originalmente los fairways, greens y bunkers, adaptándose al perfil serrano con pendientes, algunas caídas, vegetación autóctona combinada con especies plantadas.

También se cuenta que Roberto De Vicenzo participó como consultor supervisando ciertos ajustes, especialmente en las distancias de fairways, lo que le dio mayor prestigio al diseño.

Vista del Sierra de Los Padres Golf Club en 1958

La cancha fue usada desde 1955 antes de la fundación oficial del club el 13 de agosto de 1959, cuando un grupo de golfistas de Los Troncos presidido por Ennio Barassi constituyó la primera comisión directiva.

Sierra de los Padres tiene un carácter más campestre/serrano: el terreno natural con ondulaciones, vistas hacia las sierras, vegetación nativa y forestación complementaria, bunkers bien ubicados, greens cuidados, uso del agua de lluvia y drenajes para controlar humedad y escurrimientos.

El hoyo 15 del Sierra de los Padres Golf Club en 1958

También se destaca que el primer profesional en jugar en cancha fue Roberto De Vicenzo.

Con el correr de los años, el club fue escenario de jugadores destacados, y en la oferta cuenta también con club house, restaurante, confitería, vestuarios, piscinas, y sala de juegos.

Vista actual del Sierra de los Padres Golf Club

En definitiva, la construcción y el diseño de estos campos no fueron simples trazados deportivos sino expresiones de adaptación al terreno, apuesta arquitectónica, cuidadosa selección de materiales y detalles, presencia de figuras pioneras como Juan Dentone, Luther Koontz, De Vicenzo, como también arquitectos Calvo, Jacobs y Giménez.

Estos dos espacios no sólo son sitios deportivos, sino que con el tiempo se han convertido en patrimonio cultural, arquitectónico y paisajístico local.



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