Una institución nacida con el origen de nuestro barrio, es la encargada de resguardar el bien más preciado que tiene nuestra región. Enterate de qué se trata.
La Cooperativa de Provisión de Obras y Servicios Públicos de Sierra de los Padres nació vinculada al proyecto urbanizador de la firma Alfranco S.A. en 1958: los hermanos Alfredo y Francisco Cobos y Roberto Natalio Bonzo compraron las tierras y, además de diseñar el barrio residencial, construyeron la torre tanque y la usina de bombeo que abastecían inicialmente agua y energía.

En ese mismo año, un grupo de vecinos constituyó la entidad cooperativa que con el tiempo pasó a administrar el suministro de agua.
Desde sus primeros años el sistema se apoyó en la captación de agua subterránea mediante perforaciones y en un esquema de almacenamiento en torre y cisternas.
Pero con el crecimiento del barrio la cooperativa fue modernizando su red (sustituyendo cañerías antiguas de asbesto-cemento y hierro por polipropileno termofusionado), incorporando medidores domiciliarios y planificación técnica para disminuir pérdidas y mejorar la gestión.
El recurso que suministra la cooperativa proviene del acuífero local —un agua de origen subterráneo que según los expertos, es de “origen fósil” y de alta calidad— y se extrae mediante pozos equipados con bombas de alta capacidad.
La estructura de almacenamiento y bombeo incluye tanques cisterna (un tanque de alrededor de 1.200.000 litros junto a la torre) y otras dos cisternas de gran volumen que permiten regular la oferta frente a picos de demanda.

Lo más importante es que el agua que llega a cada hogar tiene una calidad excepcional: es naturalmente rica en carbonato de calcio, magnesio y baja en sodio, lo que la convierte en una opción saludable para personas con hipertensión. Por otra parte, a diferencia de muchas regiones del país, presenta niveles mínimos de arsénico, un metal tóxico de origen volcánico que representa uno de los mayores problemas sanitarios en el agua rural de Argentina.
Esta característica distingue a Sierra de los Padres como un lugar privilegiado, con un recurso puro y seguro.
Este acuífero, que corre debajo de nuestros pies, se recarga gracias a las lluvias que caen sobre las sierras.
Como una esponja, el agua se infiltra lentamente a través de fallas y fracturas en las rocas, desciende hasta las napas profundas y se acumula allí desde hace siglos.
Este ciclo natural puede tardar cientos o miles de años, lo que significa que hoy estamos consumiendo agua que se formó en épocas milenarias, incluso mucho antes de la llegada de los primeros pueblos originarios al continente.

Conscientes de esa riqueza, la cooperativa ha invertido en las últimas décadas en reforzar la infraestructura: la instalación de un sistema de transferencia entre cisternas que permite elevar caudales, y la perforación y puesta en marcha de un nuevo pozo, cuyo emplazamiento fue definido tras estudios geológicos con participación de especialistas de la Universidad Nacional de Mar del Plata y del CONICET.
La cooperativa además implementó sistemas modernos de monitoreo y control remoto para supervisar niveles en tanques y bombas, con datos en tiempo real, lo que facilitó mantenimiento preventivo y respuestas más ágiles ante roturas.
Históricamente el barrio fue planteado sobre aproximadamente 3.370 lotes. A fines de la década de 2000 y principios de 2010 se registraron miles de lotes y una creciente cantidad de conexiones, lo cual obligó a la cooperativa a planificar ampliaciones y renovar redes ante el crecimiento poblacional y el pico estacional de consumo.
Como toda gestión hídrica que depende de aguas subterráneas, el sistema enfrenta riesgos y desafíos ambientales que merecen seguimiento técnico: la dinámica de recarga de acuíferos en la región de Tandilia y del sudeste bonaerense es compleja —hay zonas con aguas fósiles y otras con recarga limitada— y la presión por extracción, junto con usos agrícolas y potenciales fuentes de contaminación, obliga a monitoreos, controles de calidad y políticas de manejo sostenido.
Hay investigaciones y trabajos regionales que advierten sobre la importancia de compatibilizar extracción y recarga para evitar agotamiento o deterioro de la calidad.

La zona cuenta también con productos comerciales vinculados al nombre y al recurso —marcas de agua mineral que promueven el origen en el acuífero de Sierra de los Padres y resaltan la calidad del recurso— lo que subraya la dualidad del agua como bien público gestionado por la cooperativa y como insumo valorado en el mercado.
Hoy nuestro desafío como serranos, es defender, valorar y preservar este recurso hídrico único en el mundo, formado hace miles de años, que constituye un verdadero tesoro para las generaciones presentes y futuras.
Por Mariano Mónaco







