La Sierra del abandono: cuando el Estado mira otro partido

Mientras los funcionarios posan para la foto, los vecinos pagan tasas por servicios básicos que no llegan, hacen reclamos que no se resuelven y terminan poniendo el cuerpo para suplir la falta de gestión.

Todos pagamos por servicio de recolección de residuos, alumbrado, barrido y limpieza. Hoy en día realizar un reclamo por internet está cada día más simplificado.

Pero, ¿qué pasa cuando ese reclamo que uno realiza, ya sea de manera telefónica o mediante la web, no es atendido de manera eficiente?

Frecuentemente, vivimos rodeados de casos paradójicos, que dan más inseguridad, que generan basurales, la imposibilidad de circular, o que los mismos vecinos deban poner manos a la obra. Aquí unos claros ejemplos.

Hace unos tres meses, comenzamos por distintos medios, reclamos por luminarias ineficientes. Las mismas se encuentran aún hoy funcionando casi las 24 horas del día encendidas, ya que la vegetación las cubre casi por completo. Esto genera zonas apagadas, tanto para frentistas, propietarios, como vecinos que regresan a sus hogares caminando desde la parada del colectivo.

Intercedieron Edea, arbolado y EMvial. Los reclamos fueron haciéndose paulatinamente a cada prestador por separado. ¿La solución? Empleados se acercaron a ver la situación, brazos en jarra mediante, argumentando que tal o cual ente debía tener injerencia en el asunto. “El problema son las ramas, hay que cortarlas, yo paso el informe”. Así continuamos esperando, a que alguien se digne a poner fin a la oscuridad en la zona. Inclusive, tiempo después, otros vecinos pudieron acceder a tener contacto con el intendente, quien dejó tranquilo a algunos con un audio por whatsapp esgrimiendo un “yo me ocupo”. Quizá estaba hablando de la campaña y lo malinterpretamos. Lo cierto es que ninguno de los entes intervinientes aún solucionó el inconveniente. Por cierto, es algo raro, viviendo en un lugar como General Pueyrredón que cuenta con varios barrios con arbolado. Quizá le tengan miedo a los cables, quizá no sepan contratar un podador matriculado. Lo único concreto es que en tres meses, todos nuestros reclamos fueron concluídos. Si, las luces del alrededor que no funcionaban tampoco, fueron arregladas, incluso dos o tres veces por poste. Pero con el serrucho, aún nadie aparece.

Ineficiencia: una luminaria que no cumple su función y está 24 horas encendida, no sirve demasiado

Otro de los puntos es la recolección de residuos. Frecuentemente, animales como perros sueltos o chimangos, suelen hacer de las suyas con la basura ajena. Pero ahora se abre un nuevo frente: los recolectores apuradizos. Infinidad de veces vecinos han tenido que salir a juntar lo que diseminan por querer hacer más rápido el recorrido. Ni hablar los recorridos de días martes y viernes, esos días suelen ser aviones de cuatro ruedas. Acostumbrados a que muchos vecinos no separan residuos, el recorrido se hace más rápido, discriminando bolsas que no sean de color verde.

En el caso del barrido, ocurre de manera similar. Dos veces al año, algunos frentistas debemos hacernos cargo de la granza de relleno que sobra, la que baja por las lluvias desde las laderas más altas de la sierra. No existe la remoción con pala de esos escombros. Tampoco existe esa función en lugares clave, como la puerta de la escuela n°49. Si no fuera por padres y cooperadora, las cunetas hoy estarían llenas de barro.

En Sierra de los Padres la limpieza de residuos y el barrido de cunetas parecería estar a cargo de los frentistas

Los perros sueltos en la puerta de la escuela son otra de las cuestiones. Día a día los vemos, sin poder hacer demasiado. Y están en la puerta de un colegio, donde niños ingresan todos los días. Esas jaurías suelen pelearse entre sí, algunos pueden hasta ser violentos con algunos alumnos, o estar en celo. Es otro mal común y corriente del que estamos acostumbrados a mirar para otro lado.

En caminos como los Ortiz, nadie denuncia a los frentistas de campos que inundan los senderos de tierra, imposibilitando el tránsito a varios pobladores. Tampoco se habla de lo intransitable de otros caminos, como el que da acceso a la escuela de Cuatro Esquinas, clave tanto para productores rurales como para alumnos que asisten a esa institución educativa.

No quisiera olvidar, esos terrenos que no serían de nadie, teniendo en cuenta su estado de abandono. Anteriormente, el municipio desmalezaba esos sectores, pero ahora, tratando de pensar bien, quizá los fondos se destinen a otras obras. Lo bueno sería que cada dueño recibiera el costo de ese trabajo, como ocurría hace varios años atrás.

Qué decir de los usurpadores de terrenos? Hace unos meses, entre vecinos alejamos a unos malvivientes que pretendían desmalezar un terreno con pasturas de dos metros de alto, con tijeras de jardinería. Y eso no salió en ningún medio.

Terrenos de quién? la maleza genera un riesgo de accidentes para vecinos a pie, quienes en este caso no pueden pisar siquiera algo de vereda

Finalmente llegamos a las rondas policiales. La desidia y el abandono de los barrios se refleja en sus móviles policiales. Hace tiempo no se ven móviles en condiciones, disponibles no para hacer mudanzas, sino para cumplir su rol en la sociedad, la protección de vecinos.  

Las problemáticas son diarias, los reclamos son demasiados, y la falta de cuidado, de presencia del estado municipal y provincial es notoria. Tenemos si, seguramente, problemas muchísimo más graves en lo cotidiano, pero que ello no nos nuble la razón, ni reprimamos en la mente algo que está a la vista de todos. La sierra a como la conocemos, está muy “dejada”. Es muy lindo y práctico tener un sistema donde hacer un reclamo, pero si los reclamos vecinales se finalizan sin dar una respuesta concreta, no está bien hecho el trabajo.

Es muy práctico y moderno el sistema de reclamos vecinales, pero si se resuelven de manera efectiva.

De la Sierra unos se acuerdan en febrero, cuando se termina la temporada de playa, ahí aparecen los spots en medios con el famoso “tenemos todo”. Después, durante el año, solo existe el Mar Del Plata-Batán, y nada más. O tenemos que ver por foto al titular del EMTuryC paseando por todo el país, menos tocando el suelo serrano. Seguramente haya estado bueno ir a ver el último partido de Messi al Monumental. Porque puede, está en su derecho, pero también puede venir a ver cómo se llena de micros la Gruta de los Pañuelos los domingos, o como prenden fuego la Laguna de los Padres los fines de semana. También es un lindo paseo, para que los funcionarios hagan de vez en cuando. Menos Mendoza y viñedos, y más lo nuestro: qué se necesita, y como ayudar a quien vive de esta industria sin chimenea, llamada turismo.

Seguramente en estas líneas nos estemos olvidando de varios ítems, o de lo que ocurra o esté afectando a tu propio vecindario. Pero sin banderas políticas, sólo analizando gestión, a aquel responsable que tenga la cabeza en otra cosa, en otro puesto u otro cargo; a aquel que ni se siente parte de este territorio, y que se está yendo hace casi un año, futbolísticamente puedo citarle una frase categórica:

«El que se quiere ir, se tiene que ir».

Por Mariano Mónaco



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