Cómo era la Sierra antes de que llegáramos?

Una cosa es el barrio como hoy lo visualizamos y otra es cómo se veía en sus primeros años. La historia del primer barrio residencial del país, en la voz de un vecino que vivenció su construcción.

Si vivís en la Sierra y te pido cerrar los ojos y que me cuentes cómo es, seguramente hables de árboles, verde con parques y casas.

Pero Roberto Duyos cumplió junto a su mujer 65 años de matrimonio siendo serranos, viviendo todo el crecimiento del barrio. Y nos cuentan algo distinto.

¿Quiénes fueron los hermanos Cobos y Roberto Bonzo, como se conocieron entre si? 

Roberto Duyos: Los hermanos Cobos tenían el aserradero más grande de Buenos Aires. Con mi suegro tenían en común una casa de deportes. Primero quienes compraron las 440 hectáreas fueron los Cobos, Alfredo y Francisco, y luego se ponen en sociedad con mi suegro Roberto Bonzo, y otros inversores generando ALFRANCO. Esta empresa es la que se encargaría del loteo de todo el barrio.

Vista de Padre Luis Varetto, el acceso a la Sierra

Que fue lo primero que se construyo o cual fue la primera obra grande que tuvo el barrio? 

Roberto Duyos: la primera obra grande fue abrir todas las calles y luego hacer la torre tanque. Lo prioritario era dar agua. En un comienzo, también como estrategia de venta se daba agua por intermedio de un molino, y luz mediante una usina con un motor enorme. Pero luego de un tiempo en algunos bungalow empezaron a utilizar sólo artefactos eléctricos, beneficiándose, ya que agua y luz eran servicios totalmente gratuitos.

En aquel entonces, cómo se dividían los labores?

Roberto Duyos: Había que hacer de todo, eras como una especie de encargado de estancia. Había que vender pero también forestar, sembrar, pasar el tractor, y por donde no se pudiera porque había piedra, dinamitar.

Cómo dinamitar?

Roberto Duyos: Si, donde la piedra no nos permitía seguir, se mandaba una carga con una mecha para intentar partirla. Había que evitar que donde uno ingresara la carga no hubiera agua, de lo contrario la explosión sería peligrosa. Si mirás bien y sos curioso, vas a encontrar en algunos lugares, agujeros casi perfectos en la piedra. Esos huecos eran posibles destinos de la dinamita.

Vista de Varetto desde la Gruta de los Pañuelos

Y cómo se fue loteando?

Roberto Duyos: Bueno, teníamos nuestras técnicas (risas)… Para el 21 de septiembre regalábamos plantas, o pinitos. En la foto estamos regalando conejos, se llegaron a regalar unos 2000 ejemplares. Y lo hacíamos para que la gente conociera el lugar.

Algunos de los regalos para quienes visitaran la Sierra, en este caso, conejos

Aunque parezca mentira, estuviste cuando esto no era arbolado: Fauna salvaje o animales viste?

Roberto Duyos: En aquel entonces te cruzabas con vívoras, lagartos, ciervos, chanchos salvajes, zorros, jabalíes. Ahora cada tanto aparece alguno. Quien trajo los ciervos fue la familia Bemberg, luego se les escaparon y aparecieron cada vez más en la zona. Pero lo que más me gustaba de todo era la cacería del zorro.

Cacería del zorro? Qué hacían? los soltaban?

Roberto Duyos: Si, pero no era una cacería tan cruel (risas)… La cacería del zorro es un juego que consiste en quitarle la cola o cinta a alguien que va cabalgando delante, quien oficia de zorro. Eran juegos recreativos de equitación, en donde participaban invitados, turistas y vecinos.

Partíamos desde lo que hoy se conoce como La Calandria. Nosotros a ese lugar lo apodamos «La pulpería». En realidad era un restaurante con aspecto de almacén de ramos generales, que recibió mucho turismo en aquel entonces. Para su construcción utilizamos materiales de demolición proveniente de viejas estancias.

Las primeras casas construídas en la Sierra

Había algún reglamento constructivo para quien comprara un lote?

Roberto Duyos: No, pero cada tantas manzanas había que dejar una esquina, una porción libre, sumado a las áreas de reserva, como la Gruta de los Pañuelos. En cuanto a la forestación, asesorados por profesionales europeos, se colocaban ejemplares en el centro de las manzanas. Esta medida era para evitar la humedad que ocasionaría poner los árboles en el frente de cada loteo.

Donde hoy existe una ferretería, antes existió una estación de servicio

Hablame de deportes, o eventos masivos, que fue lo más grande que recibió la sierra que hayas visto? 

Roberto Duyos: la cantidad de público que recibíamos se fue acrecentando año a año. Lo que hoy conocemos como circuito, fue diseñado por Juan Manuel Fangio con la participación de Froilán Gonzalez. También hemos realizado competencias a nivel local de slalom con antiguos Peugeot 404.

En Sierra de los Padres se realizaban eventos turísticos y deportivos, como esta caravana

Y en materia turística, como era la Sierra?

Roberto Duyos: en su momento como empresario gastronómico el movimiento era incesante. Tal es así que existía un servicio turístico de buses, que te dejaban almorzando en la Sierra, para luego visitar la fuente de la Copelina, y terminar viendo el paisaje de Laguna La Brava.

Última carrera en el Circuito de Sierra de los Padres – 1951

Que fue lo más lindo que te toco vivir en la sierra?

Roberto Duyos: Y… el día que me casé, hace unos 65 años, en un chalet de aquí cerca que aún sigue en pie. El cura nos casó en ese mismo lugar, fue una fiesta hermosa para unos 400 invitados. Después de luna de miel nos fuimos a recorrer el país en un Jeep Ika. Hicimos unos 25mil kilómetros.

Inauguración de la escuela N°49

Más allá de todos los cambios que viste, ustedes se criaron en Mar del Plata: prefieren el mar o la sierra?

Roberto Duyos: Mirá, soy criado en la Perla, mi familia participó de la construcción de la plaza España. Pero a mí, aunque no tomo mate, dejame con el campo, dejame con la Sierra!

La antigua y vistosa entrada de Sierra de los Padres

La historia oral, que pasa de generación en generación también debe preservarse. Y el lugar para los que realmente conocen, saben y nos enseñan debe existir, siempre.

Aunque quizá no hayas nacido aquí, hoy vos también sos parte. Cuidemos nuestra Sierra. Difundamos nuestra historia.

Por Mariano Mónaco

Así lucía la Sierra antes de que llegaramos.

Agradecemos la gentileza del vecino Roberto Duyos en facilitarnos algunas de sus fotos.



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