Es casi un vecino más: el chimango es una plaga?

Es adaptable y oportunista, humilde pero bastante limpio. Por qué lo vemos tan a menudo? En esta nota te contamos más curiosidades sobre esta ave.

El chimango (Milvago chimango), perteneciente a la familia Falconidae, es pariente del halcón peregrino y del águila mora. Es una de las rapaces más abundantes y extendidas en la zona, pudiendo adaptarse tanto a zonas rurales como ambientes urbanos.

Se caracteriza por un plumaje predominantemente pardo, tamaño medio (entre 37 y 45 cm de longitud) y un vuelo relativamente lento, con planeos prolongados que facilitan la búsqueda de alimento.

“Chimango” es una palabra de raíz onomatopéyica: así lo bautizaron los primeros naturalistas porque su canto áspero y repetitivo les recordó ese sonido. No es que la voz del ave diga exactamente “chi-mán-go”, sino que su grito nasal y prolongado inspiró esa forma de nombrarlo.

Los chimangos están siempre atentos en busca de restos que otros dejan atrás

Algunos estudios también sugieren que la palabra pudo llegar del mapudungun —lengua de los pueblos originarios del sur de Chile y Argentina— donde se usaban términos parecidos para designar aves rapaces. En definitiva, su nombre no viene de su aspecto ni de su comportamiento, sino de esa llamada particular que, aunque para muchos suene estridente, se volvió su sello distintivo.

Si bien puede depredar pequeños vertebrados, insectos y anfibios, es algo perezoso para hacerlo. Prefiere en gran medida, lo cocido, desechos de origen humano, y como alternativa la carroña, lo que explica su presencia habitual en parrillas y asadores, basurales, márgenes de rutas con animales atropellados o zonas donde se generan residuos orgánicos.

Esta preferencia por restos óseos, vísceras y desechos alimenticios lo diferencia de otras aves rapaces con hábitos estrictamente predadores.

El chimango cumple un rol sanitario importante como eliminador de restos orgánicos, reduciendo la acumulación de cadáveres y contribuyendo al control de focos infecciosos.

En algunos lugares los productores rurales lo consideran una plaga, porque puede hostigar aves de corral o alimentarse de semillas y frutos. Sin embargo, su papel como eliminador de desechos lo convierte en un aliado importante del equilibrio ambiental. Más que una plaga, el chimango es una especie que supo adaptarse muy bien a la presencia humana.

Los chimangos son parte inseparable de nuestro paisaje

Entre sus adaptaciones destaca su capacidad de vivir en bandadas y aprovechar de manera eficiente recursos disponibles en ambientes altamente transformados por el hombre.

En términos ecológicos, esta especie , beneficiada por la actividad humana, a pesar de no tener la imponencia de otras rapaces, es una de las aves más adaptables y sociables, capaz de formar grupos que se reúnen para comer y hasta de “robar” a otras aves lo que llevan en el pico.

Astuto, poco glamoroso, pero resistente, oportunista, incansable y siempre presente, el chimango es ese vecino que convive con vos y casi nunca tenés en cuenta, pero que se hace cargo de todo lo que no te gusta.



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