La duda es: los Granaderos de San Martín… ¿por qué se llaman así?Y si quisieras ser uno de ellos hoy, ¿estarías preparado?
El Regimiento de Granaderos a Caballo, hoy conocido como Regimiento Escolta Presidencial General San Martín, sigue siendo un símbolo de la historia argentina y un referente de disciplina, honor y valentía.

Actualmente, sus miembros cumplen funciones ceremoniales como escolta presidencial, custodia de la Casa Rosada y participación en desfiles y actos oficiales, manteniendo viva la memoria de los hombres que forjaron la independencia con coraje y sacrificio.
Convertirse en granadero exige un compromiso absoluto con estos valores y un alto nivel de preparación física y mental.
Los aspirantes deben contar con una estatura mínima de 1,70 metros, excelente condición cardiovascular, fuerza, flexibilidad y habilidad ecuestre.
La disciplina, la resiliencia, el trabajo en equipo, la ética militar y el control emocional son igualmente fundamentales, reflejando la exigencia de un cuerpo de élite que no solo lucha en el campo de batalla, sino que también representa a la Nación ante la sociedad.

Para ingresar, se requiere ser argentino, tener entre 18 y 24 años, presentar antecedentes penales limpios, superar rigurosos exámenes médicos, físicos y psicológicos, y cumplir con los trámites administrativos correspondientes.
La carrera militar ofrece formación continua, posibilidades de ascenso, alojamiento, sueldo y beneficios sociales, mientras que la vida diaria combina entrenamiento físico, prácticas ecuestres, custodia de caballos y participación en ceremonias, siguiendo los valores que han definido al regimiento desde su creación.
El uniforme actual refleja la distinción del cuerpo: chaquetilla azul con vivos carmesí, detalles en blanco y morrión con penacho verde, acompañado de charreteras de cuero o chapa de bronce y cinturón blanco que sostiene el sable, símbolos de autoridad, honor y tradición. Cada elemento es un recordatorio de la historia y de la responsabilidad que implica portar este uniforme.

Retrocediendo en el tiempo, el Regimiento fue fundado por José de San Martín el 16 de marzo de 1812 en Córdoba, con la misión de formar una unidad de élite capaz de realizar misiones estratégicas y servir como vanguardia de la independencia.
Su nombre, “Granaderos”, proviene de la tradición militar europea donde los soldados especializados en lanzar pesadas granadas eran considerados los más valientes y audaces del ejército. La denominación simbolizaba fuerza, coraje y disciplina, valores esenciales para los hombres elegidos por San Martín. Aunque aquí, los nuestros no lanzaban granadas.

Desde sus primeros días, el regimiento reflejó diversidad e inclusión: afrodescendientes, mulatos y mestizos integraban el Ejército de los Andes, desempeñando un papel fundamental en las campañas de independencia, aunque con frecuencia olvidados en los relatos oficiales. Su valentía y lealtad fueron cruciales para las victorias que marcaron la historia de la nación. Algunos eran esclavos libertos, otros peleaban para obtener su libertad.
Ser Granadero hoy es, entonces, mucho más que un uniforme o un sable; es encarnar una tradición de excelencia, coraje y servicio, continuando un legado que comenzó hace más de dos siglos y que sigue vivo en cada ceremonia, desfile y entrenamiento diario.
La historia, la disciplina y la diversidad se entrelazan en cada miembro del regimiento, recordando que detrás de un título hay siempre una historia de valentía, sacrificio y compromiso con la patria.
Si aún te quedaste con las ganas de ser granadero, y cumplís con los requisitos arriba mencionados, solicitá más información aquí: Avenida Luis Maria Campos 554 CP. 1426 Buenos Aires, Argentina – +54 11 4576-5668 – granaderosacaballo@gmail.com






