Mar del Plata: cuna de guapos y caballeros del fútbol Argentino

La historia de un tipo que no solo ganó títulos: sus gestos lo convirtieron en un símbolo de juego limpio y liderazgo. Enterate de quién se trata.

Todos nos hemos hecho eco de las hazañas del Dibu Martinez en la Selección Argentina. Un tipo, guapo, ganador y marplatense de buena cepa como ninguno. Pero, hay otro jugador de fútbol originario de La Felíz, que también marcó una época dorada, y que todos casi todos los días mencionamos, pero no todos conocen, con un perfil totalmente distinto.

José María Minella nació el 6 de agosto de 1909 en el barrio La Perla, en Mar del Plata, en una casa modesta. Hijo de inmigrantes italianos que habían llegado atraídos por el trabajo portuario y la pesca, algunos vecinos recuerdan que a los seis años ya se quedaba después de los mandados para mirar entrenar al club Independiente de Mar del Plata, improvisando arcos con cajones de frutas y aprendiendo a manejar la pelota descalzo, cultivando una calma que más tarde sería su sello distintivo.

Se formó en Independiente MdP y en 1929 pasó a Gimnasia y Esgrima La Plata, donde integró el mítico mediocampo “Las Tres M” y protagonizó en 1930 una de las anécdotas más recordadas: en un partido ante San Lorenzo, molesto por el arbitraje, se sentó junto a la línea de cal con la pelota en los pies y fue imitado por todo el equipo, gesto que se convirtió en símbolo de dignidad deportiva.

José María Minella dando sus primeros pasos en el fútbol grande

Su estilo elegante y su visión de juego lo llevaron a River Plate, donde fue parte de “La Máquina” y ganó títulos en 1936, 1937 y 1941, ganándose el apodo de “el caballero” porque jamás fue expulsado y solía ayudar a rivales caídos, incluso en clásicos, algo que fue elogiado por la prensa rival.

Como capitán de la selección argentina levantó las Copas América de 1937 y 1941, viajando en tren durante horas para llegar a los partidos y firmando autógrafos a los niños en las estaciones.

Tras su paso por Gimnasia y Esgrima de La Plata, Minella formó parte de la Máquina de River Plate

Tras su retiro, dirigió a River en una era dorada (1947-1957) logrando seis títulos locales y uno internacional

En 1963, como entrenador de la selección, venció invicto a Brasil en la Copa de las Naciones con una estrategia adelantada para la época, y en 1966 logró la clasificación al Mundial de Inglaterra antes de ser reemplazado por la AFA.

Su legado fue inmortalizado en 1978 cuando el entonces nuevo estadio mundialista de Mar del Plata fue bautizado con su nombre.

El bronce de su busto en la entrada del estadio recuerda no solo a un futbolista, sino a un marplatense que convirtió el juego en un arte de honor, talento y nobleza, sin necesidad de mostrar guapeza.



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