La riqueza productiva de nuestra zona merece una fiesta regional que celebre su identidad y aporte al turismo local. Enterate de que se trata.
En las faldas de la Sierra de los Padres, se extiende un territorio lleno de historia, tradición y riqueza productiva que muchas veces pasa desapercibida para el turismo y la comunidad en general.

Este espacio es lo que se denomina cinturón frutihortícola de Mar del Plata, una de las áreas agrícolas más importantes del país. Allí, cientos de pequeños y medianos productores dedican su vida al cultivo de frutas y hortalizas, convirtiendo a esta región en un motor vital para la economía local y un bastión de la identidad regional.
El cinturón frutihortícola no solo destaca por la variedad y calidad de sus productos, sino también por la forma en que esos productos están arraigados en la cultura y el modo de vida de los quinteros, quienes día a día trabajan la tierra con un saber tradicional heredado de generaciones.
Esta idiosincrasia, caracterizada por la pasión y la perseverancia, es un rasgo fundamental que merece ser valorado y difundido.

Entre las producciones que sobresalen se encuentran frutas típicas como la frutilla y el kiwi, así como las frambuesas, naranjas y limones que llegan a las mesas marplatenses y a regiones cercanas.
Pero más allá de estos cultivos, en Sierra de los Padres existe una pujante tradición en la elaboración artesanal de productos derivados, especialmente mermeladas. Empresas locales como “La Gloria de La Peregrina”, «Dulces La Seño», “Dulcería Coyuncó” y «Cinco Surcos» han logrado consolidar productos de alta calidad que combinan ingredientes frescos con procesos artesanales, aportando al agregado de valor y a la generación de empleo en la región.
Esta producción artesanal no solo representa un orgullo para los productores sino que también ofrece un potencial turístico muy importante.
En un mundo cada vez más interesado en lo local, lo orgánico y lo auténtico, las mermeladas, conservas y demás productos derivados pueden ser un gran atractivo para visitantes que buscan experiencias vinculadas al territorio y a su cultura. Y si estas pueden llegar a lugares más masivos como Buenos Aires, mucho mejor.
Actualmente, la zona no cuenta con una fiesta regional propia que ponga en valor este importante patrimonio productivo y cultural.
Mientras localidades cercanas del mismo partido han avanzado en la institucionalización de celebraciones que realzan su identidad —como la “Fiesta Regional Batán Canta y Baila”— o Mar del Plata con su «Fiesta de la Medialuna», Sierra de los Padres debería sumarse a esta tendencia generando una fiesta regional que convoque a productores, vecinos y turistas para compartir y difundir lo mejor de su cultura y producción.
Una fiesta de este tipo tendría un doble impacto: turístico y productivo. Por un lado, incentivaría la llegada de visitantes interesados en conocer la región más allá de sus paisajes, generando derrame económico en comercios, alojamientos y servicios. Por otro, serviría para visibilizar a los productores y sus productos, impulsando su comercialización y abriendo nuevas posibilidades de mercado. En definitiva, fortalecería la economía regional y la identidad local, abriendo posibilidades en otros mercados.
Pero esta iniciativa necesita de un compromiso conjunto: municipio y sus áreas, productores, instituciones, y vecinos. El trabajo colaborativo debe ser clave para diseñar una fiesta que realmente refleje la idiosincrasia de la región, con actividades que incluyan ferias de productos, concursos gastronómicos, espectáculos culturales y espacios para la difusión de tradiciones quinteras.

Además, en un contexto donde el turismo sostenible y de experiencias está en auge, la creación de una fiesta regional que enlace producción, cultura y turismo puede posicionar a Sierra de los Padres como un destino diferencial dentro de la zona. El desafío es grande, pero también las oportunidades.
Por eso, la pregunta que queda para la comunidad es: ¿qué necesita Sierra de los Padres para tener una fiesta regional propia que la represente y potencie? ¿Estamos dispuestos a poner en valor nuestra producción, nuestra historia y nuestra gente a través de una celebración que trascienda y perdure en el tiempo?
La región tiene todo para hacerlo, solo hace falta dar el paso, conocerse, organizarse y soñar con un evento que sea el reflejo auténtico de una tierra rica y generosa.
Si sos productor, tenemos un proyecto preparado, contactate con nosotros para poder conocer más y apoyarlo.
Por Mariano Mónaco






