Beber agua de mar: ¿una cura milagrosa o un peligro real?

Cada vez más personas promueven el consumo de agua de mar. ¿Pero qué riesgos hay detrás de esta práctica?

“Me traje un bidón del mar… y ahora tengo diarrea”

Cada tanto, alguien aparece con una botella de agua recogida en la Escollera Sur y jura que se siente más “mineralizado” que nunca.

Pero ¿qué dice la ciencia sobre tomar agua de mar? ¿Y qué pasa si la sacás lejos de la costa, mar adentro o en zonas “más limpias”? A continuación, la pura verdad.

¿Se puede tomar agua de mar?

En los últimos años se ha popularizado la idea de que el agua de mar es una fuente natural de salud. Se la promueve como “isotónica”, “mineralizante”, o incluso “curativa”. Pero la evidencia científica actual es clara: el consumo directo de agua de mar no es seguro, y mucho menos en zonas costeras urbanas como Mar del Plata.

El agua de mar no es sólo “agua con sal”. Contiene:

*Altísimas concentraciones de sodio (35 g/L, unas 10 veces más que el agua potable).

*Bacterias fecales, Vibrio, E. coli, y virus como norovirus.

*Metales pesados (plomo, mercurio, arsénico) en zonas costeras.

*Residuos cloacales, microplásticos y contaminantes industriales.}

Estudios del Instituto Nacional del Agua (INA) y de la Universidad Nacional de Mar del Plata han confirmado la presencia intermitente de coliformes fecales y otros contaminantes en distintos puntos del litoral marplatense. A eso se suman descargas pluviales y efluentes mal tratados.

Consumir agua de mar es una moda peligrosa que genera preocupación

Muchos creen que si recogen el agua lejos de la costa —como en la Escollera Sur o mar adentro en lancha— evitan la contaminación y pueden tomarla con tranquilidad. Pero eso no es más que un mito con consecuencias peligrosas.

Es cierto que el agua puede estar algo más limpia lejos de las descargas urbanas, pero sigue siendo hipersalina e inadecuada para el cuerpo humano. No está libre de microorganismos patógenos, virus ni microplásticos. Las corrientes marinas redistribuyen contaminantes hasta varios kilómetros mar adentro.

No alcanza con alejarse 500 metros de la costa. Sin análisis microbiológicos y sin un proceso de purificación y desalinización profesional, esa agua no es potable.

¿Y si la hiervo o la filtro?

Ni hervirla ni filtrarla en casa hace más segura al agua de mar. Para volverla potable, se necesita:

-Filtrado por ósmosis inversa o sistemas de desalinización complejos.

-Eliminación de sales, microorganismos, metales y toxinas.

-Equipamiento profesional, como el que usan barcos o bases científicas.

Eso está completamente fuera del alcance doméstico. Lo demás es una ruleta microbiológica.

El concepto de “agua de mar isotónica” (1 parte de mar + 3 partes de agua dulce) fue impulsado por René Quinton en el siglo XIX. En ese entonces, se investigó su uso como suero intravenoso. Hoy en día, su aplicación médica es anecdótica y fuera del consenso científico moderno.

Algunas personas eligen beber agua de mar como «fuente de salud», pero los especialistas advierten sobre sus riesgos

No existen estudios clínicos serios que avalen beneficios por vía oral. Ninguna institución de salud internacional (OMS, FDA, EFSA) recomienda su consumo. De hecho, alertan sobre los riesgos de consumirla sin control.

¿Qué me puede pasar si igual la tomo?

*Deshidratación: por el exceso de sal, tu cuerpo elimina más agua de la que incorpora.

*Diarrea, vómitos, náuseas.

*Sobrecarga renal y alteraciones neurológicas.

*Infecciones intestinales o hepáticas.

El cuerpo humano no puede procesar agua salada. No es cuestión de fe, es fisiología básica.

¿Cómo obtener minerales de forma segura?

-Usá sal marina sin refinar en tu alimentación.

-Consumí algas comestibles (nori, wakame, kombu).

-Si necesitás reponer electrolitos, hacelo con suplementos controlados o soluciones orales seguras.

El mar es inmenso, poderoso y fascinante. Pero no todo lo que sale de él está hecho para entrar en tu cuerpo. En zonas como Mar del Plata, el agua de mar puede contener residuos cloacales, contaminantes industriales y bacterias peligrosas. Ni siquiera mar adentro se garantiza su pureza.

Ahora ya sabés, que la vida está llena de chantas, que el agua de mar no es agua potable, no es ni terapéutica, ni mágica ni inocua. Tomarla sin saber lo que estás haciendo, es jugar con tu salud.

«es iodo, decía mi tía»


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