Contrató a Maradona, prometió inversiones en Mardel y un Disney Argentino, pero terminó en la calle

De empresario millonario a deambular con un carrito por la calle: quién fue Max Higgins y cuántas fueron las ilusiones que vendió.

Por momentos, parecía un personaje de película: traje oscuro, sonrisa confiada, promesas millonarias. Max Higgins llegó a Argentina prometiendo convertir a Buenos Aires en un nuevo Broadway y a Mar del Plata en una Las Vegas atlántica.

Max Higgins llegó a Buenos Aires a principios de los 2000 diciendo que era un desarrollador inmobiliario con experiencia en Las Vegas y Miami. Su nombre real es Emile Maxim St. Patrick Higgins -más conocido como Max Higgins-, jamaiquino que se autoproclamaba el Rey del entretenimiento.

Max Higgins dando uno de los espectáculos de Scouting de fútbol en Mar del Plata

En 2005, presentó su proyecto más ambicioso: la remodelación del Teatro Blanca Podestá para transformarlo en el Teatro Broadway de Buenos Aires.

El empresario logró reabrir el teatro en 2006 con producciones medianas, alfombra roja y luces de estreno, pero lejos de la gran cartelera internacional que había prometido. Durante un tiempo, el Broadway funcionó, aunque envuelto en conflictos judiciales y de propiedad, y sin alcanzar el nivel de la promesa original.

Andaba en autos de lujo, dormía en hoteles cinco estrellas y llegó a organizar un reality para descubrir a la nueva estrella del fútbol mundial. Para eso contrató a Diego Maradona y a Sergio Goycochea como conductores y en las veladas cantó desde Gloria Gaynor a Durán Durán. Y en algunas de las giras por el país hasta se sumó Gabriel Batistuta.

Max Higgins junto a Gloria Gaynor y La Sole

El día que contrató a Maradona

El momento más mediático de Higgins fue cuando contrató a Diego Maradona para el acto de lanzamiento de su proyecto. El Diez llegó al teatro, posó con Higgins y sonrió frente a las cámaras mientras se anunciaba el renacimiento del Broadway porteño.

Diego, en su mejor época post-rehabilitación, se mostró entusiasta con la idea, aunque su participación quedó solo en aquel evento de fotos y micrófonos encendidos, con frases de aliento y promesas de “poner a Buenos Aires en los ojos del mundo”.

Los shows que se dieron con la presencia de Diego Maradona y Sergio Goycochea

Mar del Plata, ese “Las Vegas del Atlántico” que nunca llegó

En 2006, Max Higgins desembarcó en Mar del Plata con un plan ambicioso: construir un complejo hotelero, casino, puerto deportivo y centro de convenciones en la Escollera Norte.

Pero, con el paso de los meses y años, nada se construyó. Entre permisos demorados, falta de financiamiento y sospechas sobre la verdadera capacidad de inversión de Higgins, el proyecto se evaporó dejando solo titulares de diarios y recuerdos de un empresario que prometía revoluciones turísticas.

A la par, el reality de fútbol continuaba. Se llamaba World Football Idol y tuvo tres ediciones. Lo llamativo era que el estadio mundialista casi siempre estaba vacío. Los Nocheros, Miranda y La Sole fueron otras de las atracciones del evento. Nunca trascendió cuánto le costó al falso empresario el contrato con esas figuras.

Higgins se paseaba por el estadio José María Minella de Mar del Plata, con una capa y una corona de Rey, abrazado a Diego. “El mundo necesita un ídolo de fútbol, pero el mejor”, decía el extravagante empresario en un video presentación. 

Como premio, (nunca otorgado), ofrecía una Lamborguini Diablo (se descubrió que era prestada y no quería devolverla), 100 mil dólares y una prueba en el equipo del mundo que Higgins decidiera.

El Lamborghini Diablo prestado, que Higgins no quería devolver.

En esos shows, recorría el campo de juego abrazado a Maradona, que llegó a declarar a la prensa.

En 2007 anunció que construiría una versión de Disneyworld en San Pedro con una inversión de mil millones de dólares. Inicialmente, Higgins había dicho que los fondos habían sido conseguidos a través de inversores de Emiratos Arabes Unidos.

Incluso, hasta alcanzó a mostrarse bajando de helicópteros con varios hombres negros vestidos con túnicas que, supuestamente, eran los que iban a pagar las obras en el predio de la estancia comprada.

Max Higgins y su mayor promesa: El Disney Argentino. Un proyecto que jamás prosperó.

En la actualidad, esas tierras siguen abandonadas, y fuentes judiciales señalan que forman parte de un embargo realizado a los bienes del jamaiquino.

El ocaso: de magnate a situación de calle

Con el tiempo, los conflictos legales por el Teatro Broadway, las deudas y la falta de respaldo económico llevaron a Higgins a la ruina. Los proyectos de Mar del Plata nunca avanzaron, y en Buenos Aires el Broadway terminó envuelto en embargos y conflictos judiciales.

Se sospecha que el tipo de estafa que cometía era la denominada “Esquema Ponzi”, una operación fraudulenta y piramidal que consiste en pagar a los inversores actuales los intereses obtenidos de nuevos inversores y no de ganancias genuinas.

En 2018, Higgins fue encontrado viviendo en situación de calle en la zona de Congreso. Dormía en un carrito improvisado, en la calle o en hoteles baratos de la zona, caminando por Corrientes mientras algunos lo reconocían como “aquel empresario que había traído a Maradona”.

En los últimos años, Max Higgins pasó por albergues porteños, tuvo varias entradas a neuropsiquiátricos y sufrió problemas de salud que deterioraron su estado físico y mental. No regresó a Estados Unidos y permanecería en Argentina sin recursos ni familia cercana. Hace algún tiempo y de primera mano, lo veíamos deambular por Puerto Madero, cirujeando de traje y lentes, sobreviviendo con ayuda de personas que lo reconocían y le acercaban alimentos o dinero.

Un día común, ya viviendo en Mar del Plata, al descender del colectivo, nos cruzamos con ese mismo tipo al que nos cruzábamos elegantemente vestido en Puerto Madero. Parecíamos haber visto un fantasma, un deja-vú de aquella vida pasada.

Si su presencia y su figura ya dejaba dudas, hoy Max Higgins se ha convertido en un mito urbano que dejó una huella en Mar del Plata y Buenos Aires.

Esta es la historia de un hombre que con carisma y promesas millonarias convenció a medios y funcionarios, contrató a Maradona para su show de lanzamiento y terminó caminando solo con un carrito de supermercado, recordando los días en que soñaba con traer Broadway y Las Vegas al sur del mundo.

Por Mariano Mónaco



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