En la letra chica de muchos productos ultraprocesados se esconde un ingrediente con nombre de laboratorio: TBHQ. Pero ¿por qué la ciencia advierte sobre sus posibles efectos nocivos?
El TBHQ (terbutilhidroquinona) es un antioxidante sintético derivado del petróleo. También conocido como INS 319 o E-319, su función es simple: evitar que las grasas y aceites se enrancien o se pongan feos, extendiendo así la vida útil de los productos industrializados.

Está autorizado en Argentina y en varios países bajo límites regulados. Pero cada vez más investigaciones sugieren que su consumo frecuente podría tener consecuencias no tan inocentes.
¿Qué efectos puede tener en la salud?
Estudios en animales han asociado el consumo prolongado de TBHQ con:
Daño al sistema inmunológico: Un estudio publicado en Frontiers in Immunology (2021) señaló que el TBHQ puede alterar la función de las células T, afectando la respuesta del sistema inmune.
Posibles efectos neurotóxicos y de comportamiento: Algunas investigaciones en ratas han mostrado cambios en la actividad cerebral y comportamiento luego de consumir dosis elevadas.

Riesgo potencial de formación de tumores: Aunque no hay evidencia concluyente en humanos, estudios en roedores mostraron que dosis altas pueden provocar tumores en estómago e hígado.
Aumento de la resistencia a antibióticos: Investigaciones recientes indican que el TBHQ puede interferir con la microbiota intestinal y favorecer la resistencia bacteriana, un tema que alarma a la comunidad médica.
¿Dónde se esconde?
El TBHQ suele camuflarse en productos de consumo masivo, especialmente aquellos que contienen aceites vegetales refinados. Algunos ejemplos:
-Aceites de cocina industrializados, especialmente los de girasol y mezcla “económicos”. Suelen contener TBHQ para evitar el enranciamiento, aunque no siempre lo declaran de forma visible y clara.

-Snacks, galletitas, bizcochitos, papas fritas, crackers y productos con grasa vegetal.
-Comidas ultraprocesadas como fideos instantáneos, sopas en sobre, nuggets congelados.
-Chocolates y confituras. Usado en coberturas que deben soportar temperaturas sin derretirse.
¿Cómo evitarlo?
Leer etiquetas es clave. El TBHQ puede aparecer como:
TBHQ
E319
INS 319
Antioxidante sintético
Optá por aceites de girasol prensados en frío, aceites vírgenes sin aditivos o productos que explícitamente digan “sin conservantes ni antioxidantes”. En Argentina tenemos opciones no muy costosas a nuestro alcance en los supermercados.
No se trata de caer en el pánico, pero sí de saber qué comemos. El TBHQ es legal, pero eso no significa que sea inocuo.
Si tenés el poder de elegir, buscá alimentos más naturales, menos procesados, y aceites sin aditivos. Porque lo que no se ve, también influye.
Por Lorena Osso






