Otto Bemberg cultivó lúpulo en Mar del Plata?

Frecuentemente se atribuye al creador de Cervecería Quilmes la introducción del cultivo de lúpulo en la región, pero esta idea es un error. Te explicamos porqué.

El lúpulo (Humulus lupulus) es una planta trepadora de la familia de las cannabáceas, fundamental en la elaboración de cerveza por ser la encargada de aportar aroma, sabor amargo y propiedades conservantes a esta bebida.

Sus flores femeninas, conocidas como conos de lúpulo, contienen resinas y aceites esenciales que, al ser procesados, equilibran la dulzura de la malta y aportan complejidad a la cerveza.

El lúpulo es una planta perenne que crece mejor en climas templados, con estaciones marcadas y una cantidad considerable de horas de luz solar durante la temporada de crecimiento.

Requiere suelos bien drenados, fértiles y con buen contenido orgánico. Además, el cultivo demanda estructuras de soporte altas (entre 4 y 6 metros) para que las plantas puedan trepar, así como un manejo cuidadoso de riego y control de plagas y enfermedades.

En 1890 Otto Bemberg fundó la famosa Cervecería Quilmes

Comúnmente se atribuye a Otto Bemberg, fundador de la Cervecería y Maltería Quilmes, la introducción del cultivo de lúpulo en la región. No obstante, esta afirmación es totalmente errónea desde el punto de vista cronológico.

Otto Bemberg falleció en 1896, y los primeros intentos documentados de cultivar lúpulo en Mar del Plata ocurrieron varias décadas después, en 1945, cuando Quilmes ya era un holding cervecero bajo otras administraciones.

Durante esa época, la cervecería emprendió proyectos agrícolas en lugares como Sierra de los Padres y La Copelina (unas 1500 hectáreas) con el fin de establecer lupulares, pero estas iniciativas enfrentaron dificultades climáticas y técnicas que impidieron su consolidación definitiva. Lo único cierto es que la sucesión de la familia Bemberg continúa teniendo propiedades en la región.

Otto Bemberg jamás vió las plantaciones de lúpulo en la región. Para 1945 ya había fallecido

Hoy, el cultivo de lúpulo en Mar del Plata y la zona serrana está resurgiendo gracias a productores locales que experimentan con distintas variedades y técnicas para adaptar la planta al microclima regional. Este renacer se vincula estrechamente con el auge de la cerveza artesanal, que demanda insumos frescos y de calidad cercana a los centros de producción.

Rectificar el relato histórico no es un detalle menor: es reconocer quiénes son verdaderamente los protagonistas del desarrollo productivo local.



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