Las comadrejas son animales esenciales para el equilibrio natural y tienen costumbres que vale la pena conocer para dejar atrás el miedo.
En los últimos tiempos, varios vecinos han manifestado temor ante la presencia de comadrejas en patios, techos o galpones.
Las comadrejas, son pequeños mamíferos carnívoros de cuerpo alargado y pelaje suave, con dientes algo filosos y cola casi pelada.

Pertenecientes a la familia de los mustélidos, estos animales tienen un papel fundamental en el control natural de plagas, ya que su dieta es variada e incluye principalmente pequeños roedores, insectos, aves, huevos e incluso frutas. Gracias a esto, ayudan a mantener el equilibrio ecológico tanto en zonas rurales como urbanas.
Son animales solitarios y territoriales, que suelen ser más activos durante la noche o en las primeras horas del día, lo que explica por qué su presencia puede parecer inesperada o misteriosa.

Una comadreja también llamada zarigueya
Durante la época de cría, la hembra construye un nido protegido en madrigueras abandonadas o escondites naturales, donde cuida con dedicación a sus camadas de entre 3 y 7 crías, las cuales nacen ciegas y desvalidas, pero bajo su cuidado maternal crecen rápido hasta ser independientes.
Curiosamente, las comadrejas tienen una gran habilidad para trepar y pasar por rendijas muy pequeñas, lo que las hace expertas exploradoras, aunque también les genera conflictos con las viviendas humanas.
Sin embargo, son animales tímidos y no representan una amenaza real para las personas, pues su defensa es huir o hacerse las muertas ante el peligro. Tampoco hay registros de que transmitan enfermedades.
Lejos de ser invasoras, las comadrejas están adaptándose a los cambios que provoca la urbanización y buscan refugios donde antes había monte o campo.

La comadreja es un animal nocturno inofensivo para el ser humano
Las comadrejas hembras cuentan con una característica especial para cuidar a sus crías durante los primeros días de vida: disponen de una bolsa o saco abdominal, similar a la de los marsupiales, donde transportan a sus pequeños cuando necesitan moverlos de un lugar a otro. Este saco es una especie de refugio seguro y cálido que protege a las crías mientras son muy vulnerables, ya que nacen ciegas y sin defensas. Gracias a este método, la madre puede trasladarlas fácilmente entre madrigueras o sitios más seguros sin dejarlas expuestas a posibles depredadores o al frío, asegurando así la supervivencia de la camada en sus primeros días.
Por eso, si alguna vez te cruzás con una (si no está muerta) no la mates, mejor valorá que se encarga de toda plaga que no querés adentro de tu casa.






