Alarma Ambiental en un paisaje hermoso: El arroyo la Tapera bajo amenaza

Contaminación, presión urbanística y abandono ponen en jaque a este ecosistema clave. Qué lo está afectando?

El arroyo La Tapera nace en la Laguna de los Padres, uno de los principales reservorios naturales del partido de General Pueyrredon. Desde allí recorre más de 20 kilómetros, cruzando zonas rurales y urbanas, hasta su desembocadura en el Parque Camet, donde forma una laguna artificial antes de llegar al mar.

En su trayecto, el arroyo serpentea por barrios como La Florida, El Grosellar, Montemar y Parque Camet, aportando biodiversidad, drenaje natural y valor paisajístico. También atraviesa bajo la Ruta Nacional 2, en la zona del Aeroparque, cercano al Aeropuerto Astor Piazzolla.

Así lo resume Julia Acosta, vecina del barrio La Florida, una de las tantas personas que denuncian el deterioro visible del arroyo La Tapera, un cauce vital que atraviesa el corazón verde de Mar del Plata.

Según estudios del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario (IGCyC-CONICET), el arroyo presenta signos de contaminación orgánica, acumulación de residuos plásticos y alteración de su curso natural debido a obras de urbanización no controladas.

En muchos tramos urbanos, el agua está estancada, con exceso de materia orgánica, escasa oxigenación y pérdida de fauna acuática. El incremento de basurales a cielo abierto, la conexión clandestina de efluentes cloacales y el relleno de humedales son algunos de los factores más denunciados.

Vecinos de los barrios afectados han comenzado a organizarse en asambleas y actividades comunitarias.

A través de redes sociales, la campaña #SalvemosLaTapera ha conseguido visibilidad y el reclamo por una ordenanza que declare al arroyo como corredor ambiental protegido ya llegó al Concejo Deliberante.

La Municipalidad de General Pueyrredon, a través del EMSUR y el área de Ambiente, ha reconocido el estado crítico del arroyo, pero las acciones han sido puntuales y dispersas. Se han realizado limpiezas superficiales y algunas inspecciones, pero no existe aún un plan integral de recuperación y manejo de cuenca.

Desde el Concejo Deliberante, bloques opositores y organizaciones sociales piden la creación de una Reserva Hídrica Municipal para frenar el avance de emprendimientos inmobiliarios en zonas de humedales aledaños.

El arroyo no solo cumple funciones ecológicas —como regular el ciclo hídrico y mantener la biodiversidad— sino que también tiene un fuerte valor cultural. Durante generaciones, familias marplatenses lo han disfrutado como un espacio natural de recreación y contacto con la tierra.

Hoy, ese vínculo está en riesgo.

La pregunta que debemos hacernos es: ¿cómo convivir con la naturaleza sin destruirla?

La respuesta está en manos de una ciudadanía cada vez más informada y de autoridades dispuestas a actuar con urgencia.

Por Mariano Mónaco

ph @luliosso



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