Luis de Dios en 1951 antes de su tragedia automovilística

A 73 años de la partida de Luis de Dios, Qué pasó con el auto de la tragedia?

Han pasado varios años de la muerte de Luis Alberto de Dios, un joven piloto balcarceño, que perdió la vida en 1951 en el circuito de Sierra de los Padres. Pero que ocurrió con los restos de su vehículo?

Luis fue un pibe nacido en Avellaneda y se criado en Balcarce, donde comenzó a forjar su vínculo con los fierros. Su habilidad natural para manejar todo tipo de vehículos llamó la atención de Juan Manuel Fangio, quien lo apadrinó como su “pupilo automovilístico”.

Su ascenso fue meteórico: en noviembre de 1951, con solo 21 años, ganó la Vuelta de Tandil y se convirtió en el piloto más joven en ganar una carrera de Turismo Carretera hasta ese momento. Apenas unas semanas antes, había obtenido el segundo puesto en las 500 Millas Argentinas, detrás de Juan Gálvez.

La última carrera
La competencia del 30 de diciembre de 1951 en el circuito San Martín comenzó como una fiesta. La largada se realizó en la plazoleta del mástil, epicentro simbólico del barrio. Luis participaba de la primera serie cuando, tras varias vueltas, intentó adelantar a los punteros por la izquierda.

Según relata Abel Segura en su libro Historia de Sierra y Laguna de los Padres, al intentar esa maniobra, su auto rozó un montículo de tierra tras subirse a la vereda, dio una vuelta completa en el aire, y él salió despedido. Fangio y el padre de Luis lo acompañaron al hospital, pero los médicos no pudieron salvarlo.

El grito que retumbó en la sierra
Vecinos del barrio aún recuerdan la conmoción de aquella jornada. Eduardo Tetamanti, hoy residente marplatense, rememora su vivencia de aquel día con una imagen que aún lo estremece:

«Tenía solo cuatro años. Estaba con mis padres de picnic. No veíamos la carrera, pero se escuchaban los motores. De pronto, mi viejo vino corriendo y gritó azorado: ‘¡Se mató el Pibe De Dios!’”

El dolor familiar y una escena difícil
La tragedia caló hondo. Fangio, afectado por la pérdida de su joven protegido, intentó asistir al velorio, pero —según testigos de la época— la madre de Luis no le permitió entrar. Lo culpaba, al menos en parte, por haber acercado a su hijo al automovilismo de alto riesgo.

“Fangio era su padrino deportivo, pero la madre le echó la culpa y no lo dejó despedirse. Fue una escena muy fuerte”, aseguran vecinos y allegados de la familia De Dios.

¿Pero… Qué fue del auto?
El auto de De Dios, un Ford de 1939, quedó casi destruido. No obstante, un fanático realizó una réplica, en donde se utilizaron algunas piezas originales en el vehículo “popero”.

De la máquina original no quedó casi nada pero las llantas Rudge y su trompa, entre otras partes, habrían sido reaprovechadas,

Un legado que vive en Sierra
Hoy, el circuito San Martín ya no existe como tal. La urbanización fue borrando sus huellas, pero no su historia. En la Plaza del Mástil, donde largó aquella carrera final, hay una placa en su honor. Cada vez que un auto ruge en la sierra, su nombre vuelve a circular entre los más memoriosos.

Luis de Dios fue un héroe trágico: joven, valiente, veloz y talentoso. Su nombre aún emociona a quienes lo vieron correr y a quienes crecieron escuchando su historia como parte del ADN de Sierra de los Padres.

A 73 años de su partida, el “Pibe de Dios” sigue presente.
Cada diciembre la comunidad renueva su homenaje a Luis De Dios, cuya vida fugaz dejó una marca imborrable en el automovilismo argentino y en esta sierra, que con cariño y admiración, debiera recordarlo.

Por Mariano Mónaco

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