Dos mundos distintos — El problema de la basura en General Pueyrredón

Todos nos hacemos los distraídos. El domingo, tal vez vayamos a misa… o no. Quizá miremos la carrera, cocinemos algo, o simplemente pasemos el día. Pero hay algo que nos une, nos guste o no: todos generamos basura.

En General Pueyrredón, y particularmente en Mar del Plata, existen canales para denunciar microbasurales: basta con ingresar a www.mardelplata.gob.ar/limpieza o llamar al 147.

Sin embargo, la situación en los barrios muestra otra cara. Restos de poda, basura domiciliaria y materiales voluminosos ocupan esquinas, veredas y hasta calles enteras, dificultando la circulación y poniendo en riesgo la higiene urbana.

En respuesta, el municipio ha intensificado operativos con motopalas, camiones batea, volcadores y vehículos almejeros, en conjunto con la empresa 9 de Julio. Estos últimos retiran montículos de hasta un metro cúbico con una frecuencia semanal, según la zona.

Pero en Sierra de los Padres, por ejemplo, la realidad es otra. No hay un servicio eficiente de poda de luminarias, y ni hablar del retiro municipal de restos de poda. Mucho menos de una chipeadora, herramienta que sí opera en la ciudad, bajo control de Ciageser. Parece que algunos vecinos tienen más acceso a los servicios, aunque pagamos lo mismo.

¿Barrido y limpieza? ¿En calles de tierra?

Con una acción simple, como disponer de una chipeadora dos veces al mes, se podrían solucionar varios problemas ambientales y logísticos.

Y surgen más preguntas: ¿qué hacemos con las changas? ¿Podríamos pensar en una cooperativa verde? ¿Qué destino tienen las cavas? ¿Seguiremos quemando hojas, contaminando el aire?

Seguramente muchas de estas cosas seguirán ocurriendo, pero podrían suceder menos. La clave está en cambiar la mentalidad, en pensar en la salud pública y en el medio ambiente, que es de todos.

Seamos más eficientes con los recursos que tenemos, muchachos. Es responsabilidad del municipio, de las delegaciones, de los concejales, desempeñarse correctamente en sus funciones. Y es responsabilidad de los medios, de los periodistas y de las sociedades de fomento visibilizar estas desigualdades y no ser cómplices de esta disparidad, una desigualdad silenciosa.

Por el editor.

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